No apoyar a la Revolución Bolivariana, la peor inversión para el mundo

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Wednesday, March 10, 2010 | 15:37 UTC-4.5 | | No comments

by christian vander dys @gratificados (Is it you? Click to confirm)

No deja de sorprenderme cómo quienes más se benefician de la Revolución Bolivariana, son precisamente los que más se quejan.

Luego de los turbulentos 80, llegaron los desesperados 90, cayeron bancos, la inflación pasó el 100%, la gente se iba del país, incluyendo al suscriptor de estas líneas. En el límite de la gobernabilidad y tras una serie de deprimentes procesos de privatización y confiscación de los derechos laborales, llegó Chávez al poder. Comenzó a disminuir la inflación, el desempleo y comenzó un modesto crecimiento. Todas las cifras de estos años son públicas, tanto en el Instituto Nacional de Estadística venezolano como en la CEPAL constan.

Después vino la reacción:el golpe de Estado de 2002 y el sabotaje a la producción petrolera de ese año y el siguiente, produjeron pérdidas que se han estimado en 20 mil millones de dólares. Para tener un punto de comparación, las pérdidas del devastador terremoto chileno de 8,8 Richter se han estimado preliminarmente en 1200 millones.Es decir, las pérdidas generadas por la oposición venezolana fueron el equivalente a casi 17 terremotos chilenos.Todo el mundo sufrió: grandes y pequeños comercios tuvieron que cerrar, las familias perdieron sus ingresos, el desempleo llegó casi al 20% e incluso, por primera vez en un siglo, EE.UU. no recibió petróleo venezolano.

Con el triunfo de las fuerzas chavistas en 2004 en un referendo democrático reconocido por todos los observadores internacionales (OEA y Centro Carter incluidos), vino el desarrollo y una paz relativa: 5 años de crecimiento, que en varios trimestres sobrepasó los dos dígitos. En ese período, la clase empresarial y los bancos, que apoyaron activamente el golpe de 2002 y a la oposición más fascista, tuvieron abultados beneficios. La clase media, en su mayoría refractaria al proyecto bolivariano, se estabilizó y creció, adquiriendo casas y carros gracias al programa de subsidios, regulaciones y financiamiento estatal socialista. Estados Unidos recibía, como hasta ahora, puntualmente el suministro petrolero, y los venezolanos compraban (también como ahora) ávidamente sus productos. Venezuela no era un país exportador de venezolanos, a diferencia de muchos países "modelo" de la región, cuyos desesperados ciudadanos corren toda clase de riesgos y enfrentan desgracias para buscar el ingreso familiar que les es negado en sus propio país, alimentando las asquerosas maquinarias de traficantes de personas y trabajando como esclavos en países en los que son generalmente discriminados y rechazados.

Posterior al aumento frenético de los precios petroleros, Venezuela creó Petrocaribe, para que los países pobres pudieran tener acceso al imprescindible suministro sin sacrificar las demás áreas de desarrollo.

Cuando la crisis internacional reduce el precio de las materias primas, incluyendo al petróleo, del que además Venezuela extrae menos por su acuerdo con los demás miembros de la OPEP, la economía medida como PIB baja 3,3%, pero cierra el año con un 7% de desempleo y una nueva disminución de la pobreza, a contracorriente del resto de sus vecinos: Colombia cierra con un 11,6% de desempleo y un crecimiento en la pobreza y marginalización. Por ello, Venezuela sigue sin ser fábrica de emigrantes. El Índice de Desarrollo Humano siguió mejorando, así como la expectaitva de vida, el índice de subnutrición, índices educativos y muchos otros. Si bien no todo es un jardín de rosas porque hay serios problemas en áreas críticas como la violencia y criminalidad, el déficit de viviendas, la inflación y otros, estos forman parte del panorama "crónico" venezolano y no hay razón para pensar que, al igual que era antes impensable la disminución de la pobreza al grado que hoy la tenemos, cuando podemos incluso llegar a pensar en la eliminación de la llamada pobreza extrema en un plazo cercano, estas variables sean también "domadas" y encauzadas dentro de el proceso de mejoramiento de la calidad de vida llamado Revolución Bolivariana. La parte del mundo que nos ofende y señala como "peligro" se comporta de manera tremendamente egoísta e incluso autodestructiva. Si por culpa de una intervención extranjera, invasión, intervención, bloqueo, sabotaje, o simplemente falta de apoyo la Revolución Bolivariana fuera derrocada, el resto del mundo pobre entendería que:

No hay posibilidad de mejoramiento nacional sin Revolución, pero no hay revolución nacional pacífica

Como el mundo no va apoyar una Revolución que mejore tu vida, primero combate al mundo

Como tu país no tiene posibilidades de dar una vida decente a los tuyos, ve a vivir a otros

No hay nada que perder si no se derrota totalmente a quienes dominan hoy el mundo

No hay manera de que el mundo "desarrollado" y sus corporaciones dialoguen con los pobres, deben ser dominados o destruidos mediante la violencia

Es decir: no habría petróleo seguro, los mismos países cuyas clases racistas y dominantes despotrican contra la Revolución Bolivariana, seguirían viendo la interminable llegada de desesperados inmigrantes no sólo de Venezuela, sino de todos los rincones del globo buscando su pedazo de pan y de parte en el reparto de la riqueza, en detrimento de las condiciones de los pobres nacionales, las sociedades se tornarán inestables, vendrían más guerras por los recursos, más terrorismo,el poder sin cortapisas de las corporaciones condenaría a la mayoría de la humanidad a una existencia subhumana y al planeta Tierra a convertirse en el pozo séptico del Sistema Solar, con algunos humanos "privilegiados" viviendo como gusanos sobre la podredumbre. La Revolución Bolivariana y sus hermanas americanas son una esperanza de desarrollo pacífico y armónico no sólo para los pobres de las naciones pobres, sino también para los ricos de las naciones pobres y todos los habitantes de las naciones ricas, sobre todo los trabajadores y pequeños y medianos empresarios. El tiempo de "contener" a los pobres con bayonetas y cañones en fronteras de clase o internacionales está llegando a su fin, y aún es tiempo de asumirlo, antes de que la realidad nos dé nuevas lecciones.

La única lección que estamos aprendiendo bien, como dice Chomsky en "Hegemonía o Supervivencia" es: si tienes armas de destrucción masiva, como Corea del Norte, puedes negociar, pero si no, te acusan de tenerlas y te invaden como a Irak. Gracias a esta "lógica irracional" vamos a un mundo cada vez más armado y extremista; un mundo más peligroso.

El único y verdadero peligro es el poder hegemónico y totalitario de EE.UU. y su "lógica irracional" de militarismo y explotación. Si el mundo no reconoce esto pronto y actúa en consecuencia, todos perderemos mucho más de lo que nunca hemos tenido, y nunca tendremos oportunidad de volverlo a tener.

Christian van der Dys

@gratificados

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